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DISCUSIÓN SOBRE LAS PSICOSIS
La sesión fue presidida por Joan Salinas y contó con la participación de Enrique Navarro, Jorge Besso, Arturo Roldán, Eduardo Foulkes y otros conocidos psicoanalistas que asistieron a aquellas célebres Jornadas.
- Joan Salinas: Bueno, abrimos un periodo de media hora de
discusión tal vez, para animarla, o al menos en mi intención, conseguir
algo de esto. Animarles y dejarles sentados algunos puntos. Bien, tal
vez para comenzar la discusión, en vista de que no hay preguntas, yo
intentaré decir algo en relación a lo que se me puede haber ocurrido en
relación a las tres ponencias que acabamos de escuchar. Evidentemente no
son puntos para discutir, son puntos que a mí de algún modo se me han
fijado por alguna razón. Bien, yo diría respecto a la ponencia de
Enrique Navarro sobre lo psicótico, y ahí remarcaría una frase suya que
me ha llamado la atención, cuando él dice que el sujeto supuesto
paranoico como él lo nombraba, se admite como paranoico en un
diagnóstico que ha hecho “su-yo”. Ahí, en un diagnóstico que él ha hecho
“suyo”, o en un diagnóstico que ha hecho “su yo”, tal vez podemos
encontrar el anclaje imaginario en el cual sabemos que todo paranoico se
sitúa. Sería un punto que pienso que, en razón a la paranoia, nos podría
dar algo que discutir. Otro punto que él ha tocado y me parece
interesante, es la cuestión de la posibilidad del tratamiento en las
psicosis. Ha explicado lo que decía Freud, y algunos otros ponentes
también han hecho esta referencia. No obstante Lacan insiste,
específicamente, en una conocida frase suya de que el analista “no debe
retroceder ante las psicosis”. Y no debe retroceder ni ante las
psicosis, diría, ni ante el diagnóstico. Es decir, pienso que en la
enseñanza de Lacan el diagnóstico no está ni mucho menos excluido, sino
que es uno de los puntos referenciales importantes, teniendo en cuenta
que el diagnóstico debe ser un diagnóstico, como se ha dicho en la tarde
de hoy, estructural, que busque las estructuras freudianas. Jorge
Besso, yo creo que acertadamente, ha planteado la cuestión de la certeza
del delirante. Esa certeza que el sujeto delirante no puede eludir, en
tanto en cuanto, de algún modo, él está seguro, y de otro, le crea un
sinnúmero de significaciones, de significados, con la diferencia de que
son significaciones cerradas en sí mismas, que remiten todas, digamos, a
sí mismas, que no remiten como toda significación a otra significación.
Son significaciones que no tienen más límite que el límite de su propio
sujeto, aquél que cree tener esa certeza. Me ha llamado la atención el
caso que ha citado de esta analizante que decía que había nacido tarde,
y de algún modo lo conecto con lo que pienso que ocurre en la mayoría de
los casos de psicosis, en los cuales podríamos decir que tal vez,
justamente por la forclusión del Nombre del Padre y por los problemas
que la metáfora paterna y su fracaso ocasionan, podemos decir que tal
vez el psicótico no ha entrado en una línea de filiación. Digamos que,
tal vez, no es hijo de un padre. Ese padre, en su función simbólica, no
está. Si el padre, el único modo de saber algo del padre como padre
simbólico, es el que en la teoría se llama “padre muerto”, esa función
paterna en la psicosis es justamente la que ha fracasado. La paciente
había nacido tarde, o, tal vez, de su padre no había nacido o muy poco
sabía. Finalmente, respecto a lo de Arturo Roldán, seguimos con la
cuestión de las estructuras freudianas de las psicosis, y yo creo que es
cierto que si cogemos el texto de Freud a la letra, encontramos buena
parte de las cosas que tú has mencionado. Yo recuerdo, no obstante, que
Lacan insiste sobre todo en sus primeros seminarios, cuando dice más o
menos, cito de memoria, algo de este estilo, dice: “algunas personas me
reprochan que lo que yo digo no está en Freud”, y Lacan dice: “es
cierto, algunas cosas que yo digo realmente no están en Freud, pero creo
-añade Lacan- que tengo un cierto derecho a presuponerlas como partes
integrantes de la estructura freudiana, como partes necesarias en la
teoría”. Es entonces, por ejemplo, cuando Lacan…, simplemente cojamos el
concepto de forclusión que él elabora: lo elabora a partir de que Freud
lo sitúa en algunos lugares, pero Freud no especifica en ningún momento
que la forclusión -al menos no está escrito así- sea el mecanismo
constitutivo de las psicosis. Es un ejemplo evidentemente, tú, después,
cuando has desarrollado la segunda parte lo has aclarado bien. Y otra
cosa, respecto a la transferencia, Freud evidentemente dice lo que es
también la cuestión de la transferencia en las psicosis; no obstante, a
partir de Lacan yo no digo que se resuelva todo, pero sí que algunas
cosas se pueden aclarar, y respecto a esa transferencia en el psicótico,
tal vez un buen ejemplo que tenemos de que esa transferencia se da, es
lo que en la clínica se encuentra, en ocasiones, cuando en el Sujeto
supuesto Saber, que es lo que mueve la transferencia, ese Sujeto
supuesto Saber se convierte para el analizante en, diríamos, un Sujeto
de un Saber Absoluto que le induce a un delirio de influencia. El
delirio de influencia que aparece en ocasiones en la cura, evidentemente
por un fenómeno transferencial, tiene que ver con ese Sujeto supuesto
Saber al cual se piensa el analizado… - Eduardo Foulkes: Yo,
más que dirigirme específicamente a cada uno de los ponentes o limitarme
a escuchar una pregunta individualizada en cada uno de los discursos, me
he quedado como con una imagen, en general, de lo que se fue diciendo de
lo que hace a la relación entre la psiquiatría y el psicoanálisis. Y me
parece que habría que hacer una precisión. No sé si seré capaz de
formularla en toda su exactitud, pero vale la pena por lo menos dejarla
planteada o esbozada; en el sentido de que creo que de lo que se ha
dicho, evidentemente, se desprende que no está en discusión la necesidad
para el análisis, para el psicoanalista, de contar con un diagnóstico.
Parecería así que hay un punto de roce con la psiquiatría clásica, en lo
que hace a la forma de constitución de ese diagnóstico. Bien, pero lo
que yo quiero decir gira alrededor del hecho de que, de pronto, cuando
estaba escuchando lo que aquí se decía, se me presentó la imagen de que
la psiquiatría ha jugado y sigue jugando, respecto del psicoanálisis,
algo así como el lugar del cero. Es decir, como aquello que es necesario
dar por sabido para después poder empezar a hablar, para después poder
empezar a contar. Y desde ese punto de vista, recalcar una vez más qué
difícil puede ser ocupar la posición del cero y qué difícil posición es
ocupar el lugar del psiquiatra. Porque si Freud, en el prefacio al libro
de August Aichhorn, y después de esto, es retomado por Lacan cuando nos
dice que hay tres profesiones imposibles, que son la de gobernar, la de
educar y la de ser psicoanalista, yo diría que esto es así, pero no sé
si la del psiquiatra no es también algo sumamente imposible, en la
medida en que hay algo del tener que ignorar que es casi entrar en una
especie de locura, el ser psiquiatra en el momento en que se está
haciendo una especie de diagnóstico. Digo esto porque, personalmente,
cuando me ha tocado vivir experiencias psiquiátricas, sobre todo en mis
momentos iniciales, en los nosocomios, en el momento en que había que
ejercer el diagnóstico y elegir entre una forma u otra de delirio, uno
sentía que se estaba jugando allí el destino de una persona, y claro,
inmediatamente aparecía uno interpelado desde un saber y sintiéndose
absolutamente disminuido como para dar cuenta, con exactitud y con total
veracidad, de ese destino que allí quedaba fijado por el significante
con el que se ejercía el diagnóstico. Poder hacerlo supone, entonces,
tener que reprimir, tener que negar, esta dificilísima situación que
deja al sujeto absolutamente entre paréntesis, y sin embargo, es algo
que no ha podido ser evitado, que no ha podido ser evitado incluso por
el mismo Freud. Y es algo que se viene como repitiendo, porque hay un
diagnóstico sobre él que después el psicoanálisis puede venir a
discutirlo, puede venir a plantear cómo ha sido formulado, y puede
incluso venir a proponer una nueva forma de ejercer el diagnóstico. Acá
se ha hecho referencia a la posibilidad de un diagnóstico estructural
desde el psicoanálisis. Está bien, pero no se olviden ustedes que el
espíritu estructuralista en el afán diagnóstico no es exclusivo del
psicoanálisis. Y bien nos lo recuerda en el Seminario de “Las Psicosis”
Lacan, haciendo referencia a Clérambault por ejemplo. Incluso había
preocupaciones en Griesinger, en Kraepelin. Desde la epistemología, yo
no sé si uno podría juzgar que no está presente allí una cierta
inquietud diagnóstica. En fin, esto es todo. - Joan Salinas:
Agradecemos a Eduardo Foulkes su intervención. Ahora pasamos al turno
siguiente. - Sra. X: Quisiera preguntarte a ti, Roldán, si
puedes aclararme un poquito más cómo es que el S1
y el S2 en las psicosis
aparecen aglomerados y, quizás, otra tesis que propusiste acerca del
“objeto a” en relación a la identificación con el psicótico, ¿no?, en
este caso tomabas a Schreber. - Joan Salinas: Lo que podemos
hacer es contestar a todas las preguntas al final, y así ahora seguimos
con el turno de preguntas. - Lucía D'Angelo: Una pregunta a
Jorge Besso y dos a Arturo Roldán. A Jorge Besso le quiero preguntar si
él considera que Descartes era psicótico; y a Arturo Roldán, en tanto ha
establecido la diferencia entre un cierto saber referido a la
psiquiatría, porque primero lo mencionó como empírico, saber empírico
sobre las psicosis, luego dijo que era un saber textual, y luego
hablando sobre textos freudianos dijo que la diferencia estructural es
mostrada por Freud pero no demostrada. En matemáticas esto equivaldría a
decir que hay ahí jugado un teorema, pero un teorema necesita una
demostración. Y de lo que se trata en el psicoanálisis, parece ser, a
partir de Lacan, es del matema; entonces la pregunta final es: qué
diferencia hay entre el saber empírico y el saber textual, y si el saber
de Freud era textual. - Carmen Gallano: Anda flotando en el
ambiente el debate psiquiatría-psicoanálisis. Por un lado Arturo Roldán
dice una serie de cosas críticas respecto a la psiquiatría para
distinguirla del discurso analítico. Por otro lado parece que se plantea
el llegar al psicoanálisis a través de la psiquiatría. Yo lo que haría
es al revés, de abogado del diablo. Yo creo que el psicoanálisis tiene
que hacer un elogio de la psiquiatría, aunque pueda parecer paradójico
el decir una cosa así. Un elogio de la psiquiatría precisamente
distinguiéndola de la psicoterapia. Precisamente el elogio de la
psiquiatría contra la psicoterapia. Y creo que aquí también flotaba la
confusión psiquiatría-psicoterapia, tal como aparecía el debate desde el
fondo. Y digo elogio de la psiquiatría porque ya estamos planteándonos
el problema diagnóstico psicoanalítico de las psicosis, distinción entre
neurosis y psicosis de Jorge Besso; o distinción entre neurosis y
psicosis planteado por Arturo Roldán desde el ángulo de ¿es el psicótico
analizable?, y cómo situar ahí el problema de la transferencia.
Entonces, elogio a la psiquiatría porque al fin y al cabo es la
semiología clásica, tanto francesa como alemana, la que ha permitido
hacer una tipología de los síntomas. Tipología de los síntomas de la que
han partido todos los psicoanalistas, y que en esa tipología
sintomática, quizás el psicoanálisis el paso que tiene que dar es el de
la articulación de esos síntomas con respecto a la estructura. Y eso me
parece que está presente en la obra de Freud. Por otro lado, la
psiquiatría actual ya no está en eso, en la semiología, y ahí es donde
no estoy de acuerdo con Arturo Roldán cuando habla de una degradación de
la psiquiatría. Yo diría que es todo lo contrario, una precisión de lo
que es la psiquiatría. Porque precisamente la neurobiología, la ciencia,
es la que permite desmarcar la psiquiatría de la psicoterapia. En este
sentido, si hay una nueva clínica psiquiátrica es una clínica que tiene
que ver con los avances del discurso de la ciencia y las posibilidades
de la ciencia respecto a una terapia de lo psíquico. En este aspecto,
creo que la degradación de la psiquiatría no es tal, y que quizás es hoy
más que nunca cuando se pueden situar la diversidad de los discursos y
el lugar del discurso analítico. Porque la psiquiatría actual, por un
lado se precisa en un discurso científico, y al mismo tiempo también se
puede definir como cuáles son los recursos de la psiquiatría, que son
los recursos como discurso del amo. Y discurso del amo al que, al fin y
al cabo, recurren los psicoanalistas cuando la cura fracasa. Entonces,
casi me parece más importante que el psicoanalista sepa a qué amo se
refiere en cada momento cuando trata con psicóticos, más que ignorar
esta cuestión, y de qué distintos amos dispone ahora la psiquiatría
actual, las transformaciones en las terapias. Entonces, la indicación
que daría respecto a este problema, es que disponemos de la articulación
de Lacan de los cuatro discursos, que nos permite avanzar en la ética
particular que preside el encuentro entre un psicoanalista y un
psicótico. Por otro lado, respecto a la tipología psiquiátrica de los
síntomas, creo que si sale es porque está la inquietud sobre los
problemas del diagnóstico. ¿Para qué es importante el diagnóstico en el
psicoanálisis respecto a la psicosis?. Ahí, Arturo Roldán, me refiero
todavía a tu intervención, decías que en la obra de Freud la cuestión
del diagnóstico es enganchada con la cuestión de la transferencia. Sí,
pero creo que no tanto para la cuestión diagnóstica de distinción
psicosis-neurosis, porque en Freud está por un lado el reconocimiento de
los síntomas y el intento de buscar qué tipo de represión particular es
la que formaliza y explica los síntomas psicóticos. Entonces, a partir
del concepto de represión y de la búsqueda de lo que no encuentra, que
es el concepto de forclusión del Nombre del Padre, precisamente ahí está
el punto clave donde él trata -por eso insiste invariantemente como tú
señalabas- la distinción de neurosis y psicosis. El problema de la
transferencia, creo que me parece más importante plantearlo no como lo
que basa un diagnóstico neurosis-psicosis, sino cómo la estructura de la
transferencia tiene efectos reveladores de la estructura psicótica; en
ese sentido, sería como el elemento soporte del dispositivo analítico,
el elemento que puede permitir así, en este “aprés coup”, decantar
cuándo hay una dificultad, precisamente porque el psicoanálisis tiene
que conformarse a veces con esa tipología de los síntomas y es tan
difícil hacer un diagnóstico de estructura simplemente con una
fenomenología, porque además no es pertinente, y entonces la
transferencia puede venir ahí como elemento desvelador, sin que por eso
tenga que decirse que no hay transferencia en la psicosis. No sé, te
quiero preguntar si esa es tu conclusión. Me pareció entender que tu
conclusión es que no hay transferencia en las psicosis, es decir, que la
transferencia se da en las neurosis, a ver si he entendido bien, y que
no hay transferencia en las psicosis, lo que permitiría una distinción
diagnóstica. Sin embargo, yo diría que se da transferencia, tal y como
la define Lacan, como puesta en acto de la realidad del inconsciente, en
los dos casos; y psicosis como efecto de la transferencia, cuando la
estructura no está revelada antes. Quería que me hicieras esta
distinción. Y quería hacer una pregunta a Jorge Besso respecto a su
ejemplo clínico, cuando habla de la paciente que afirma “yo nací tarde”:
plantea eso como un axioma de la paciente, diciendo que organiza,
además, toda la novela familiar. Yo le preguntaría cuáles son los
elementos a partir de los que propone un diagnóstico de psicosis. -
Jorge Besso: No propongo un diagnóstico. - Carmen Gallano:
O bien que me dijera por qué propone este ejemplo clínico con el axioma
de esa paciente, que definiría ahí como un fantasma, y qué le parece que
se puede afirmar respecto a la estructura a partir de su ejemplo; es
decir, cómo lo articula respecto a la distinción que intenta hacer entre
neurosis y psicosis; sobre todo, me ha parecido no entender bien la
comparación que hacía entre este ejemplo clínico y el caso de la
paciente de Tausk que cita Freud en “Lo inconsciente”, en 1915,
precisamente para hablar de lo que es el lenguaje de órgano en la
esquizofrenia. Entonces, cómo compara la frase de la paciente de Tausk,
“los ojos están torcidos”, y el axioma “yo nací tarde” de su paciente.
- Joan Salinas: Seguimos con el turno de preguntas. - Sr. X:
En un artículo de Serge André que se llama “La transferencia”, en su
apartado de transferencia de resistencia, habla de cómo en la
resistencia el sujeto desligado del significante -la pregunta es para
Arturo Roldán- queda inscrito en lo real en la posición de “petit a”.
Entonces yo quisiera preguntarte, dada la analogía que hay en las
psicosis, que quedan también en la posición de “petit a”, si no
sería la psicosis una forma suprema de resistencia, como casi la
estructura de la normalidad. - Sr. X: Se ha establecido la
pregunta de: ¿no se trata en psiquiatría y en psicoanálisis de sujetos
distintos?, pareciendo que en psiquiatría se trata de un sujeto social y
en psicoanálisis de un sujeto al inconsciente; así se ha hablado de
comienzo de la psicosis, pero… ¿qué pasa con la neurosis?, ¿no
comienza?. - Sr. X: En primer lugar una información a mi
intervención anterior, que yo tengo que decir que he leído a Giovanni
Fehim hace años, así como a Santa Teresa y a San Agustín, y no soy el
único, así como Lacan leyó a los de la IPA, y por esto sumamente gracias
a Lacan. En segundo lugar, una pregunta a la demanda formulada por
Salinas que es la siguiente: ¿y por qué no hablar aquí de lo que al
parecer se excluye, esto es, de lo que hace un ruido ensordecedor en las
primeras Jornadas de Psicoanálisis sobre las Psicosis auspiciadas por la
Biblioteca de Estudios Freudianos de Bilbao?. - Joan Salinas:
Perdón, no he entendido la pregunta. ¿La puede repetir?. - Sr. X:
Eso no es una pregunta de psicoanalista. Eso no se puede decir. -
Joan Salinas: Bien, alguien más, por favor. - Sr. X: Bien,
soy... [inaudible] ...de la Escuela de Psicoanálisis. He estado
escuchando citar muy a menudo la palabra estructura. Me gustaría que
alguien desarrollara un poco este concepto porque en cierto modo me
parece que también podría leerse en Lacan que estructura nada más hay
una, que sería cómo se anudan los tres círculos del nudo borromeo. Allí
había un lugar claro, precisamente el del síntoma, en tanto tiene que
ver con ese anudamiento. Pregunto yo: ¿cómo articular la noción de
estructura con la noción de discurso, por ejemplo, y cómo eso tiene que
ver con el diagnóstico?. - Joan Salinas: Sí, diga a quién
dirige la pregunta, por favor. - Sr. X: A quienes utilizaban la
palabra estructura, que me parece que han sido todos. Bueno, tú de
pasada y específicamente Arturo Roldán. Una cosa más, bueno, me gustaría
introducir el tema en el debate, no sólo el del diagnóstico sino el de
la suspensión del diagnóstico, porque me parece que es algo que tiene
que ver bastante con la posición ética del psicoanalista en relación al
diagnóstico, porque me parecía que era un tema que no había estado
reflejado: la suspensión del diagnóstico. - Joan Salinas:
¿Alguien más?. Bien, pasamos entonces, si no hay más preguntas, al turno
de respuestas. - Arturo Roldán: Bueno, yo creo que voy a estar
un poco agobiado. Creo que más que preguntas son una multiplicidad de
cuestiones que abren justamente a lo que estamos debatiendo. Intentaré
aclarar si es posible algunas. S1-S2
por ejemplo, que preguntaban por ahí. En rigor es bastante difícil,
tomaba esto como señalamiento hecho de pasada en “Los cuatro conceptos”,
donde Lacan plantearía esta indiferenciación que justamente marcaría la
estructura, y vuelvo a este término; entonces, podríamos comenzar por
decir que la estructura es el discurso en un sentido, recordando
justamente que esa estructura es una estructura fallida, es una
estructura con fallas, es decir, a diferencia de la estructura de los
estructuralistas, es una estructura donde está incluida la falla, cosa
bastante importante. En este sentido, respondiendo a otra pregunta,
podemos decir que la psicosis es la estructura. Me da la impresión de
que podemos afirmarlo de esta manera, y que justamente la falla de la
estructura sería la neurosis. Por otro lado, y esto me resulta
bastante más difícil, está la ubicación de Schreber, por ejemplo, en
cuanto objeto. Lo que intentaba formular ahí era que el ocupar esta
plaza implica una estructura distinta, y justamente a partir de esta
estructura distinta posibilitar una diferencia, y decía “stricto sensu”
dentro del análisis. “Stricto sensu” dentro del análisis precisamente
para oponerlo al problema de la psiquiatría. Mi intervención con
respecto a la psiquiatría no es desvalorizar el conocimiento
psiquiátrico, sino justamente tomarlo. Lacan lo recoge en montones de
lados, pero como recoge una serie de saberes textuales de otras
disciplinas, tanto psiquiátricas como filosóficas, en su momento;
recordemos todos sus escritos en “La transferencia” sobre Platón,
Sócrates y demás. Es decir, no digo que en la psiquiatría no se pueda
hacer un diagnóstico, digo simplemente que hay que buscar un diagnóstico
en el análisis teniendo como una referencia más todo lo que justamente
el saber taxonómico de la psiquiatría aporta al análisis. Es decir, hay,
me parece, como puntos de pasaje en este sentido en la obra de Freud.
Puntos de pasaje que habría que buscar. Por ejemplo el punto de pasaje
de la objetividad médica a la objetividad psicoanalítica. Insisto, sí,
claro, en un elogio de la locura en la medida en que justamente se pudo
hacer una clasificación, y aquí apunto también a otro problema que son
las dificultades de las identificaciones imaginarias del psiquiatra con
el psicótico que se ven en la psiquiatría clásica, pero esto se ve en el
análisis de nuestros días. Schieller, por ejemplo, habla permanentemente
del temor al contagio, prácticamente -¿no es así?, cito de memoria
obviamente-, del temor al contagio ante el análisis de los psicóticos:
casi se llega a trabajar como los radiólogos, con una coraza de plomo.
Están las identificaciones imaginarias que el analista puede hacer con
-justamente- la estructura del psicótico. Pero si justamente la
psiquiatría se ubica en el discurso del amo, cómo lograr ese cuarto de
vuelta para pasarlo al discurso del análisis. Bueno, creo que más o
menos intentaba responder, groseramente, a todas las preguntas, porque
es una discusión que estamos haciendo. Yo concluyo, o pienso, que no hay
transferencia en las psicosis, éste es otro problema que me parece que
estaba planteado. Mi impresión es que si tomamos la definición, incluso
la definición que citó Carmen de “Los cuatro conceptos”, es bastante
dificultoso plantearse que exista una transferencia en las psicosis.
Puede haber el costado del amor, puede haber el costado del odio, pero
es más difícil ubicar el problema del Sujeto supuesto Saber, por lo
menos a mí me resulta bastante difícil encontrar dónde ubicarlo, ¿no?.
Si realmente se puede llegar a ubicar perfectamente esta situación,
porque, recordando más, por supuesto el concepto de Sujeto supuesto
Saber es transfenoménico, no es descriptivo. ¿Qué más?. Bueno, creo
que en líneas generales intento nuevamente marcar algunos caminos. Y el
problema en psiquiatría y en psicoanálisis tiene que ver, justamente, no
con la desvalorización de la psiquiatría, sino con el traspaso de los
significantes y el de la igualdad de léxicos. Es ahí donde me parece que
está la situación. Bueno, por el momento lo dejaría aquí para volver
después sobre la discusión. Hay tiempo, me parece, para profundizarla.
- Jorge Besso: Bien, son dos preguntas. En cuanto a Descartes,
que de alguna manera parece que se me pide que aclare un diagnóstico, en
el sentido en que una pregunta generalmente supone una hipótesis. La
hipótesis de esa pregunta sería, más o menos, la posibilidad de que yo
pensara que Descartes era psicótico. En principio, no. Quiero decir que
la pregunta, sin duda, también se debe referir al “cogito” cartesiano
que, en todo caso, me parece más referido a la certidumbre que a una
certeza en el sentido que yo trataba de plantear. Pero, por otra parte,
en Descartes éste es un punto de partida a partir del cual Descartes,
como se sabe, funda el sujeto de la ciencia moderna; funda la ciencia
moderna misma. Yo en algún momento traté de hacer una mínima referencia
a la palabra “certeza”, como un modo de tratar de explicar, por donde yo
la planteaba, la situaba en mi trabajo, decía, como algo que, en
definitiva, podía excluir una explicación, no necesitar una explicación.
Es sabido todas las explicaciones que ha dado Descartes de su “yo
pienso”. Por lo demás, si Descartes funda, podríamos decir, la ciencia
moderna, de lo que se trata con el psicoanálisis es del sujeto que
dentro del campo de la ciencia queda excluido como campo de
conocimiento. Para esto está el psicoanálisis. En cuanto a la pregunta
sobre el ejemplo clínico, bien, tal vez no haya sido yo todo lo claro
que hubiera querido, pero mi intención no..., el ejemplo de “nacida
tarde”, digamos, no lo puse yo como ejemplo de psicosis. Justamente
intentaba comparar estas dos frases, digamos, la frase “nacida tarde”
con el pequeño parlamento de la paciente de Tausk, y… bien, en el
ejemplo mío, digamos, justamente la idea era que ahí no parecía
exactamente una certeza, en el sentido de que no parecía un sujeto
sujeto a una certeza que la atravesara. Yo lo planteaba como un axioma,
efectivamente, en relación al fantasma, y como algo que organizaba, como
un punto que organizaba la novela familiar; y planteaba también, o
intentaba plantear, cómo, en alguna medida, la certeza en todo caso
aparecería aquí también como un reclamo, en el sentido de que cada
posibilidad de pasaje a un acto, reclamaría algo del orden de una
certeza que, no lograda, le impedía pasar al acto. Entonces, trataba de
situarla precisamente en los términos de la neurosis. El otro ejemplo,
bueno, es obvio, Freud lo coloca como el mecanismo de la esquizofrenia
en el lenguaje, donde ahí sí se vería, claramente, como algo que
exclusivamente habla al sujeto. No sé si queda aclarado. |