A la derecha de la  imagen, Arturo Roldán en la foto publicada por la Revista “El Médico” a propósito de las Jornadas de Bilbao de 1983, en las que se desarrolló este debate (Véase también la Sección Actualidad de esta misma Web).

Arturo Roldán en la foto publicada por la Revista "El Médico".
 

DISCUSIÓN SOBRE
“LAS PSICOSIS”

La sesión fue presidida por Joan Salinas y contó con la participación de Enrique Navarro, Jorge Besso, Arturo Roldán, Eduardo Foulkes y otros conocidos psicoanalistas que asistieron a aquellas célebres Jornadas.

- Joan Salinas: Bueno, abrimos un periodo de media hora de discusión tal vez, para animarla, o al menos en mi intención, conseguir algo de esto. Animarles y dejarles sentados algunos puntos. Bien, tal vez para comenzar la discusión, en vista de que no hay preguntas, yo intentaré decir algo en relación a lo que se me puede haber ocurrido en relación a las tres ponencias que acabamos de escuchar. Evidentemente no son puntos para discutir, son puntos que a mí de algún modo se me han fijado por alguna razón. Bien, yo diría respecto a la ponencia de Enrique Navarro sobre lo psicótico, y ahí remarcaría una frase suya que me ha llamado la atención, cuando él dice que el sujeto supuesto paranoico como él lo nombraba, se admite como paranoico en un diagnóstico que ha hecho “su-yo”. Ahí, en un diagnóstico que él ha hecho “suyo”, o en un diagnóstico que ha hecho “su yo”, tal vez podemos encontrar el anclaje imaginario en el cual sabemos que todo paranoico se sitúa. Sería un punto que pienso que, en razón a la paranoia, nos podría dar algo que discutir. Otro punto que él ha tocado y me parece interesante, es la cuestión de la posibilidad del tratamiento en las psicosis. Ha explicado lo que decía Freud, y algunos otros ponentes también han hecho esta referencia. No obstante Lacan insiste, específicamente, en una conocida frase suya de que el analista “no debe retroceder ante las psicosis”. Y no debe retroceder ni ante las psicosis, diría, ni ante el diagnóstico. Es decir, pienso que en la enseñanza de Lacan el diagnóstico no está ni mucho menos excluido, sino que es uno de los puntos referenciales importantes, teniendo en cuenta que el diagnóstico debe ser un diagnóstico, como se ha dicho en la tarde de hoy, estructural, que busque las estructuras freudianas.

Jorge Besso, yo creo que acertadamente, ha planteado la cuestión de la certeza del delirante. Esa certeza que el sujeto delirante no puede eludir, en tanto en cuanto, de algún modo, él está seguro, y de otro, le crea un sinnúmero de significaciones, de significados, con la diferencia de que son significaciones cerradas en sí mismas, que remiten todas, digamos, a sí mismas, que no remiten como toda significación a otra significación. Son significaciones que no tienen más límite que el límite de su propio sujeto, aquél que cree tener esa certeza. Me ha llamado la atención el caso que ha citado de esta analizante que decía que había nacido tarde, y de algún modo lo conecto con lo que pienso que ocurre en la mayoría de los casos de psicosis, en los cuales podríamos decir que tal vez, justamente por la forclusión del Nombre del Padre y por los problemas que la metáfora paterna y su fracaso ocasionan, podemos decir que tal vez el psicótico no ha entrado en una línea de filiación. Digamos que, tal vez, no es hijo de un padre. Ese padre, en su función simbólica, no está. Si el padre, el único modo de saber algo del padre como padre simbólico, es el que en la teoría se llama “padre muerto”, esa función paterna en la psicosis es justamente la que ha fracasado. La paciente había nacido tarde, o, tal vez, de su padre no había nacido o muy poco sabía.

Finalmente, respecto a lo de Arturo Roldán, seguimos con la cuestión de las estructuras freudianas de las psicosis, y yo creo que es cierto que si cogemos el texto de Freud a la letra, encontramos buena parte de las cosas que tú has mencionado. Yo recuerdo, no obstante, que Lacan insiste sobre todo en sus primeros seminarios, cuando dice más o menos, cito de memoria, algo de este estilo, dice: “algunas personas me reprochan que lo que yo digo no está en Freud”, y Lacan dice: “es cierto, algunas cosas que yo digo realmente no están en Freud, pero creo -añade Lacan- que tengo un cierto derecho a presuponerlas como partes integrantes de la estructura freudiana, como partes necesarias en la teoría”. Es entonces, por ejemplo, cuando Lacan…, simplemente cojamos el concepto de forclusión que él elabora: lo elabora a partir de que Freud lo sitúa en algunos lugares, pero Freud no especifica en ningún momento que la forclusión -al menos no está escrito así- sea el mecanismo constitutivo de las psicosis. Es un ejemplo evidentemente, tú, después, cuando has desarrollado la segunda parte lo has aclarado bien.

Y otra cosa, respecto a la transferencia, Freud evidentemente dice lo que es también la cuestión de la transferencia en las psicosis; no obstante, a partir de Lacan yo no digo que se resuelva todo, pero sí que algunas cosas se pueden aclarar, y respecto a esa transferencia en el psicótico, tal vez un buen ejemplo que tenemos de que esa transferencia se da, es lo que en la clínica se encuentra, en ocasiones, cuando en el Sujeto supuesto Saber, que es lo que mueve la transferencia, ese Sujeto supuesto Saber se convierte para el analizante en, diríamos, un Sujeto de un Saber Absoluto que le induce a un delirio de influencia. El delirio de influencia que aparece en ocasiones en la cura, evidentemente por un fenómeno transferencial, tiene que ver con ese Sujeto supuesto Saber al cual se piensa el analizado…

- Eduardo Foulkes: Yo, más que dirigirme específicamente a cada uno de los ponentes o limitarme a escuchar una pregunta individualizada en cada uno de los discursos, me he quedado como con una imagen, en general, de lo que se fue diciendo de lo que hace a la relación entre la psiquiatría y el psicoanálisis. Y me parece que habría que hacer una precisión. No sé si seré capaz de formularla en toda su exactitud, pero vale la pena por lo menos dejarla planteada o esbozada; en el sentido de que creo que de lo que se ha dicho, evidentemente, se desprende que no está en discusión la necesidad para el análisis, para el psicoanalista, de contar con un diagnóstico. Parecería así que hay un punto de roce con la psiquiatría clásica, en lo que hace a la forma de constitución de ese diagnóstico. Bien, pero lo que yo quiero decir gira alrededor del hecho de que, de pronto, cuando estaba escuchando lo que aquí se decía, se me presentó la imagen de que la psiquiatría ha jugado y sigue jugando, respecto del psicoanálisis, algo así como el lugar del cero. Es decir, como aquello que es necesario dar por sabido para después poder empezar a hablar, para después poder empezar a contar. Y desde ese punto de vista, recalcar una vez más qué difícil puede ser ocupar la posición del cero y qué difícil posición es ocupar el lugar del psiquiatra. Porque si Freud, en el prefacio al libro de August Aichhorn, y después de esto, es retomado por Lacan cuando nos dice que hay tres profesiones imposibles, que son la de gobernar, la de educar y la de ser psicoanalista, yo diría que esto es así, pero no sé si la del psiquiatra no es también algo sumamente imposible, en la medida en que hay algo del tener que ignorar que es casi entrar en una especie de locura, el ser psiquiatra en el momento en que se está haciendo una especie de diagnóstico. Digo esto porque, personalmente, cuando me ha tocado vivir experiencias psiquiátricas, sobre todo en mis momentos iniciales, en los nosocomios, en el momento en que había que ejercer el diagnóstico y elegir entre una forma u otra de delirio, uno sentía que se estaba jugando allí el destino de una persona, y claro, inmediatamente aparecía uno interpelado desde un saber y sintiéndose absolutamente disminuido como para dar cuenta, con exactitud y con total veracidad, de ese destino que allí quedaba fijado por el significante con el que se ejercía el diagnóstico. Poder hacerlo supone, entonces, tener que reprimir, tener que negar, esta dificilísima situación que deja al sujeto absolutamente entre paréntesis, y sin embargo, es algo que no ha podido ser evitado, que no ha podido ser evitado incluso por el mismo Freud. Y es algo que se viene como repitiendo, porque hay un diagnóstico sobre él que después el psicoanálisis puede venir a discutirlo, puede venir a plantear cómo ha sido formulado, y puede incluso venir a proponer una nueva forma de ejercer el diagnóstico. Acá se ha hecho referencia a la posibilidad de un diagnóstico estructural desde el psicoanálisis. Está bien, pero no se olviden ustedes que el espíritu estructuralista en el afán diagnóstico no es exclusivo del psicoanálisis. Y bien nos lo recuerda en el Seminario de “Las Psicosis” Lacan, haciendo referencia a Clérambault por ejemplo. Incluso había preocupaciones en Griesinger, en Kraepelin. Desde la epistemología, yo no sé si uno podría juzgar que no está presente allí una cierta inquietud diagnóstica. En fin, esto es todo.

- Joan Salinas: Agradecemos a Eduardo Foulkes su intervención. Ahora pasamos al turno siguiente.

- Sra. X: Quisiera preguntarte a ti, Roldán, si puedes aclararme un poquito más cómo es que el S1 y el S2 en las psicosis aparecen aglomerados y, quizás, otra tesis que propusiste acerca del “objeto a” en relación a la identificación con el psicótico, ¿no?, en este caso tomabas a Schreber.

- Joan Salinas: Lo que podemos hacer es contestar a todas las preguntas al final, y así ahora seguimos con el turno de preguntas.

- Lucía D'Angelo: Una pregunta a Jorge Besso y dos a Arturo Roldán. A Jorge Besso le quiero preguntar si él considera que Descartes era psicótico; y a Arturo Roldán, en tanto ha establecido la diferencia entre un cierto saber referido a la psiquiatría, porque primero lo mencionó como empírico, saber empírico sobre las psicosis, luego dijo que era un saber textual, y luego hablando sobre textos freudianos dijo que la diferencia estructural es mostrada por Freud pero no demostrada. En matemáticas esto equivaldría a decir que hay ahí jugado un teorema, pero un teorema necesita una demostración. Y de lo que se trata en el psicoanálisis, parece ser, a partir de Lacan, es del matema; entonces la pregunta final es: qué diferencia hay entre el saber empírico y el saber textual, y si el saber de Freud era textual.

- Carmen Gallano: Anda flotando en el ambiente el debate psiquiatría-psicoanálisis. Por un lado Arturo Roldán dice una serie de cosas críticas respecto a la psiquiatría para distinguirla del discurso analítico. Por otro lado parece que se plantea el llegar al psicoanálisis a través de la psiquiatría. Yo lo que haría es al revés, de abogado del diablo. Yo creo que el psicoanálisis tiene que hacer un elogio de la psiquiatría, aunque pueda parecer paradójico el decir una cosa así. Un elogio de la psiquiatría precisamente distinguiéndola de la psicoterapia. Precisamente el elogio de la psiquiatría contra la psicoterapia.

Y creo que aquí también flotaba la confusión psiquiatría-psicoterapia, tal como aparecía el debate desde el fondo.

Y digo elogio de la psiquiatría porque ya estamos planteándonos el problema diagnóstico psicoanalítico de las psicosis, distinción entre neurosis y psicosis de Jorge Besso; o distinción entre neurosis y psicosis planteado por Arturo Roldán desde el ángulo de ¿es el psicótico analizable?, y cómo situar ahí el problema de la transferencia.

Entonces, elogio a la psiquiatría porque al fin y al cabo es la semiología clásica, tanto francesa como alemana, la que ha permitido hacer una tipología de los síntomas. Tipología de los síntomas de la que han partido todos los psicoanalistas, y que en esa tipología sintomática, quizás el psicoanálisis el paso que tiene que dar es el de la articulación de esos síntomas con respecto a la estructura. Y eso me parece que está presente en la obra de Freud. Por otro lado, la psiquiatría actual ya no está en eso, en la semiología, y ahí es donde no estoy de acuerdo con Arturo Roldán cuando habla de una degradación de la psiquiatría. Yo diría que es todo lo contrario, una precisión de lo que es la psiquiatría. Porque precisamente la neurobiología, la ciencia, es la que permite desmarcar la psiquiatría de la psicoterapia.

En este sentido, si hay una nueva clínica psiquiátrica es una clínica que tiene que ver con los avances del discurso de la ciencia y las posibilidades de la ciencia respecto a una terapia de lo psíquico. En este aspecto, creo que la degradación de la psiquiatría no es tal, y que quizás es hoy más que nunca cuando se pueden situar la diversidad de los discursos y el lugar del discurso analítico. Porque la psiquiatría actual, por un lado se precisa en un discurso científico, y al mismo tiempo también se puede definir como cuáles son los recursos de la psiquiatría, que son los recursos como discurso del amo. Y discurso del amo al que, al fin y al cabo, recurren los psicoanalistas cuando la cura fracasa. Entonces, casi me parece más importante que el psicoanalista sepa a qué amo se refiere en cada momento cuando trata con psicóticos, más que ignorar esta cuestión, y de qué distintos amos dispone ahora la psiquiatría actual, las transformaciones en las terapias.

Entonces, la indicación que daría respecto a este problema, es que disponemos de la articulación de Lacan de los cuatro discursos, que nos permite avanzar en la ética particular que preside el encuentro entre un psicoanalista y un psicótico. Por otro lado, respecto a la tipología psiquiátrica de los síntomas, creo que si sale es porque está la inquietud sobre los problemas del diagnóstico. ¿Para qué es importante el diagnóstico en el psicoanálisis respecto a la psicosis?. Ahí, Arturo Roldán, me refiero todavía a tu intervención, decías que en la obra de Freud la cuestión del diagnóstico es enganchada con la cuestión de la transferencia. Sí, pero creo que no tanto para la cuestión diagnóstica de distinción psicosis-neurosis, porque en Freud está por un lado el reconocimiento de los síntomas y el intento de buscar qué tipo de represión particular es la que formaliza y explica los síntomas psicóticos. Entonces, a partir del concepto de represión y de la búsqueda de lo que no encuentra, que es el concepto de forclusión del Nombre del Padre, precisamente ahí está el punto clave donde él trata -por eso insiste invariantemente como tú señalabas- la distinción de neurosis y psicosis. El problema de la transferencia, creo que me parece más importante plantearlo no como lo que basa un diagnóstico neurosis-psicosis, sino cómo la estructura de la transferencia tiene efectos reveladores de la estructura psicótica; en ese sentido, sería como el elemento soporte del dispositivo analítico, el elemento que puede permitir así, en este “aprés coup”, decantar cuándo hay una dificultad, precisamente porque el psicoanálisis tiene que conformarse a veces con esa tipología de los síntomas y es tan difícil hacer un diagnóstico de estructura simplemente con una fenomenología, porque además no es pertinente, y entonces la transferencia puede venir ahí como elemento desvelador, sin que por eso tenga que decirse que no hay transferencia en la psicosis.

No sé, te quiero preguntar si esa es tu conclusión. Me pareció entender que tu conclusión es que no hay transferencia en las psicosis, es decir, que la transferencia se da en las neurosis, a ver si he entendido bien, y que no hay transferencia en las psicosis, lo que permitiría una distinción diagnóstica. Sin embargo, yo diría que se da transferencia, tal y como la define Lacan, como puesta en acto de la realidad del inconsciente, en los dos casos; y psicosis como efecto de la transferencia, cuando la estructura no está revelada antes. Quería que me hicieras esta distinción.

Y quería hacer una pregunta a Jorge Besso respecto a su ejemplo clínico, cuando habla de la paciente que afirma “yo nací tarde”: plantea eso como un axioma de la paciente, diciendo que organiza, además, toda la novela familiar. Yo le preguntaría cuáles son los elementos a partir de los que propone un diagnóstico de psicosis.

- Jorge Besso: No propongo un diagnóstico.

- Carmen Gallano: O bien que me dijera por qué propone este ejemplo clínico con el axioma de esa paciente, que definiría ahí como un fantasma, y qué le parece que se puede afirmar respecto a la estructura a partir de su ejemplo; es decir, cómo lo articula respecto a la distinción que intenta hacer entre neurosis y psicosis; sobre todo, me ha parecido no entender bien la comparación que hacía entre este ejemplo clínico y el caso de la paciente de Tausk que cita Freud en “Lo inconsciente”, en 1915, precisamente para hablar de lo que es el lenguaje de órgano en la esquizofrenia. Entonces, cómo compara la frase de la paciente de Tausk, “los ojos están torcidos”, y el axioma “yo nací tarde” de su paciente.

- Joan Salinas: Seguimos con el turno de preguntas.

- Sr. X: En un artículo de Serge André que se llama “La transferencia”, en su apartado de transferencia de resistencia, habla de cómo en la resistencia el sujeto desligado del significante -la pregunta es para Arturo Roldán- queda inscrito en lo real en la posición de “petit a”. Entonces yo quisiera preguntarte, dada la analogía que hay en las psicosis, que quedan también en la posición de “petit a”, si no sería la psicosis una forma suprema de resistencia, como casi la estructura de la normalidad.

- Sr. X: Se ha establecido la pregunta de: ¿no se trata en psiquiatría y en psicoanálisis de sujetos distintos?, pareciendo que en psiquiatría se trata de un sujeto social y en psicoanálisis de un sujeto al inconsciente; así se ha hablado de comienzo de la psicosis, pero… ¿qué pasa con la neurosis?, ¿no comienza?.

- Sr. X: En primer lugar una información a mi intervención anterior, que yo tengo que decir que he leído a Giovanni Fehim hace años, así como a Santa Teresa y a San Agustín, y no soy el único, así como Lacan leyó a los de la IPA, y por esto sumamente gracias a Lacan. En segundo lugar, una pregunta a la demanda formulada por Salinas que es la siguiente: ¿y por qué no hablar aquí de lo que al parecer se excluye, esto es, de lo que hace un ruido ensordecedor en las primeras Jornadas de Psicoanálisis sobre las Psicosis auspiciadas por la Biblioteca de Estudios Freudianos de Bilbao?.

- Joan Salinas: Perdón, no he entendido la pregunta. ¿La puede repetir?.

- Sr. X: Eso no es una pregunta de psicoanalista. Eso no se puede decir.

- Joan Salinas: Bien, alguien más, por favor.

- Sr. X: Bien, soy... [inaudible] ...de la Escuela de Psicoanálisis. He estado escuchando citar muy a menudo la palabra estructura. Me gustaría que alguien desarrollara un poco este concepto porque en cierto modo me parece que también podría leerse en Lacan que estructura nada más hay una, que sería cómo se anudan los tres círculos del nudo borromeo. Allí había un lugar claro, precisamente el del síntoma, en tanto tiene que ver con ese anudamiento. Pregunto yo: ¿cómo articular la noción de estructura con la noción de discurso, por ejemplo, y cómo eso tiene que ver con el diagnóstico?.

- Joan Salinas: Sí, diga a quién dirige la pregunta, por favor.

- Sr. X: A quienes utilizaban la palabra estructura, que me parece que han sido todos. Bueno, tú de pasada y específicamente Arturo Roldán. Una cosa más, bueno, me gustaría introducir el tema en el debate, no sólo el del diagnóstico sino el de la suspensión del diagnóstico, porque me parece que es algo que tiene que ver bastante con la posición ética del psicoanalista en relación al diagnóstico, porque me parecía que era un tema que no había estado reflejado: la suspensión del diagnóstico.

- Joan Salinas: ¿Alguien más?. Bien, pasamos entonces, si no hay más preguntas, al turno de respuestas.

- Arturo Roldán: Bueno, yo creo que voy a estar un poco agobiado. Creo que más que preguntas son una multiplicidad de cuestiones que abren justamente a lo que estamos debatiendo. Intentaré aclarar si es posible algunas. S1-S2 por ejemplo, que preguntaban por ahí. En rigor es bastante difícil, tomaba esto como señalamiento hecho de pasada en “Los cuatro conceptos”, donde Lacan plantearía esta indiferenciación que justamente marcaría la estructura, y vuelvo a este término; entonces, podríamos comenzar por decir que la estructura es el discurso en un sentido, recordando justamente que esa estructura es una estructura fallida, es una estructura con fallas, es decir, a diferencia de la estructura de los estructuralistas, es una estructura donde está incluida la falla, cosa bastante importante. En este sentido, respondiendo a otra pregunta, podemos decir que la psicosis es la estructura. Me da la impresión de que podemos afirmarlo de esta manera, y que justamente la falla de la estructura sería la neurosis.

Por otro lado, y esto me resulta bastante más difícil, está la ubicación de Schreber, por ejemplo, en cuanto objeto. Lo que intentaba formular ahí era que el ocupar esta plaza implica una estructura distinta, y justamente a partir de esta estructura distinta posibilitar una diferencia, y decía “stricto sensu” dentro del análisis. “Stricto sensu” dentro del análisis precisamente para oponerlo al problema de la psiquiatría. Mi intervención con respecto a la psiquiatría no es desvalorizar el conocimiento psiquiátrico, sino justamente tomarlo. Lacan lo recoge en montones de lados, pero como recoge una serie de saberes textuales de otras disciplinas, tanto psiquiátricas como filosóficas, en su momento; recordemos todos sus escritos en “La transferencia” sobre Platón, Sócrates y demás. Es decir, no digo que en la psiquiatría no se pueda hacer un diagnóstico, digo simplemente que hay que buscar un diagnóstico en el análisis teniendo como una referencia más todo lo que justamente el saber taxonómico de la psiquiatría aporta al análisis. Es decir, hay, me parece, como puntos de pasaje en este sentido en la obra de Freud. Puntos de pasaje que habría que buscar. Por ejemplo el punto de pasaje de la objetividad médica a la objetividad psicoanalítica. Insisto, sí, claro, en un elogio de la locura en la medida en que justamente se pudo hacer una clasificación, y aquí apunto también a otro problema que son las dificultades de las identificaciones imaginarias del psiquiatra con el psicótico que se ven en la psiquiatría clásica, pero esto se ve en el análisis de nuestros días. Schieller, por ejemplo, habla permanentemente del temor al contagio, prácticamente -¿no es así?, cito de memoria obviamente-, del temor al contagio ante el análisis de los psicóticos: casi se llega a trabajar como los radiólogos, con una coraza de plomo. Están las identificaciones imaginarias que el analista puede hacer con -justamente- la estructura del psicótico. Pero si justamente la psiquiatría se ubica en el discurso del amo, cómo lograr ese cuarto de vuelta para pasarlo al discurso del análisis.

Bueno, creo que más o menos intentaba responder, groseramente, a todas las preguntas, porque es una discusión que estamos haciendo. Yo concluyo, o pienso, que no hay transferencia en las psicosis, éste es otro problema que me parece que estaba planteado. Mi impresión es que si tomamos la definición, incluso la definición que citó Carmen de “Los cuatro conceptos”, es bastante dificultoso plantearse que exista una transferencia en las psicosis. Puede haber el costado del amor, puede haber el costado del odio, pero es más difícil ubicar el problema del Sujeto supuesto Saber, por lo menos a mí me resulta bastante difícil encontrar dónde ubicarlo, ¿no?. Si realmente se puede llegar a ubicar perfectamente esta situación, porque, recordando más, por supuesto el concepto de Sujeto supuesto Saber es transfenoménico, no es descriptivo.

¿Qué más?. Bueno, creo que en líneas generales intento nuevamente marcar algunos caminos. Y el problema en psiquiatría y en psicoanálisis tiene que ver, justamente, no con la desvalorización de la psiquiatría, sino con el traspaso de los significantes y el de la igualdad de léxicos. Es ahí donde me parece que está la situación. Bueno, por el momento lo dejaría aquí para volver después sobre la discusión. Hay tiempo, me parece, para profundizarla.

- Jorge Besso: Bien, son dos preguntas. En cuanto a Descartes, que de alguna manera parece que se me pide que aclare un diagnóstico, en el sentido en que una pregunta generalmente supone una hipótesis. La hipótesis de esa pregunta sería, más o menos, la posibilidad de que yo pensara que Descartes era psicótico. En principio, no. Quiero decir que la pregunta, sin duda, también se debe referir al “cogito” cartesiano que, en todo caso, me parece más referido a la certidumbre que a una certeza en el sentido que yo trataba de plantear. Pero, por otra parte, en Descartes éste es un punto de partida a partir del cual Descartes, como se sabe, funda el sujeto de la ciencia moderna; funda la ciencia moderna misma. Yo en algún momento traté de hacer una mínima referencia a la palabra “certeza”, como un modo de tratar de explicar, por donde yo la planteaba, la situaba en mi trabajo, decía, como algo que, en definitiva, podía excluir una explicación, no necesitar una explicación. Es sabido todas las explicaciones que ha dado Descartes de su “yo pienso”. Por lo demás, si Descartes funda, podríamos decir, la ciencia moderna, de lo que se trata con el psicoanálisis es del sujeto que dentro del campo de la ciencia queda excluido como campo de conocimiento. Para esto está el psicoanálisis.

En cuanto a la pregunta sobre el ejemplo clínico, bien, tal vez no haya sido yo todo lo claro que hubiera querido, pero mi intención no..., el ejemplo de “nacida tarde”, digamos, no lo puse yo como ejemplo de psicosis.

Justamente intentaba comparar estas dos frases, digamos, la frase “nacida tarde” con el pequeño parlamento de la paciente de Tausk, y… bien, en el ejemplo mío, digamos, justamente la idea era que ahí no parecía exactamente una certeza, en el sentido de que no parecía un sujeto sujeto a una certeza que la atravesara. Yo lo planteaba como un axioma, efectivamente, en relación al fantasma, y como algo que organizaba, como un punto que organizaba la novela familiar; y planteaba también, o intentaba plantear, cómo, en alguna medida, la certeza en todo caso aparecería aquí también como un reclamo, en el sentido de que cada posibilidad de pasaje a un acto, reclamaría algo del orden de una certeza que, no lograda, le impedía pasar al acto. Entonces, trataba de situarla precisamente en los términos de la neurosis. El otro ejemplo, bueno, es obvio, Freud lo coloca como el mecanismo de la esquizofrenia en el lenguaje, donde ahí sí se vería, claramente, como algo que exclusivamente habla al sujeto. No sé si queda aclarado.
 

     
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